Impresión bajo demanda ante los retos editoriales

El sector del libro se encuentra en una fase de evolución. La internacionalización y la respuesta a nuevos modelos de mercado, basados más en la demanda que en la oferta, hacen necesarias respuestas para seguir siendo competitivos. Por si fuera poco este 2020 ha supuesto una ruptura total con la visión tradicional de la cadena del libro ya que la pandemia hizo vital la búsqueda de nuevos canales que permitieran seguir vendiendo.

Tal y como indicaba Toni Iturbe en el Forum Edita de este 2020 la crisis sanitaria ha supuesto un verdadero terremoto al que el mundo del libro no ha escapado. La logística de distintos sectores económicos, entre los que se encuentra el mercado editorial, ha reforzado la posición de modelos como la impresión bajo demanda. Un sistema que tal y como indicaba José Manuel Anta, director de Fande, en este mismo encuentro ha sido el salvavidas de muchos editores.

Tendencias previas

La crisis sanitaria ha supuesto un terremoto que, en todo caso, ha acelerado la transformación del sector editorial. Sin embargo, antes de la pandemia, ya se apreciaban ciertas tendencias que mostraba el rumbo que el mundo del libro iba a tomar. Las tiradas de los libros han ido reduciéndose en los últimos tiempos y el número de libros que existe ha existido.

Un verdadero reto para librerías, editoriales y distribuidores. Haciendo referencia a Antonio Mas “disponer de un determinado libro en una librería concreta puede parecer algo sencillo”, pero “tener miles de libros en miles de librerías es una compleja tarea”. Y es, precisamente, esta exigencia la que reclama en la actualidad el sector editorial.

Una demanda ineludible para todo agente del sector ya que viene marcada por el protagonista sin cara de la cadena del libro: el lector. Por tanto, para dar respuesta a esta necesidad de movimiento y presencia en el sector comenzaron a verse distintas tendencias, entre las que destacan las sinergias entre distintos agentes de la distribución e impresión bajo demanda.

Basta de ejemplo la colaboración entre Ingram y Podiprint que permite que el gigante en la logística de libros pueda operar en España a través de los servicios de impresión bajo demanda de la marca malagueña, permitiendo que las librerías puedan recibir este catálogo.

Por último, antes de la pandemia, también se apreció una nueva tendencia, en este caso relacionada con la librería independiente, que comenzó un proceso de venta digital. Cambio que precisamente se apoyó en la labor de la impresión y distribución bajo demanda.

Sector editorial en la pandemia

Marzo de 2020 supuso el comienzo de un gran reto para todo el sector del libro. La economía prácticamente se paralizó y hubo que buscar respuestas a la gran pregunta: “¿Cómo seguir vendiendo si el cliente no sale de casa?” Obviamente el mercado online fue el que permitió abrir una vía para llegar al lector, pero, solo en lo que a realizar conversiones se refiere.

¿De qué manera hacerles llegar el libro que han comprado a través de una página web? El impresor bajo demanda fue uno de los agentes que solucionaron la ecuación, facilitando que tanto editor como librero pudieran satisfacer las necesidades de los lectores sin tener que realizar grandes inversiones en una situación económica tan delicada. Por otro lado, sería el distribuidor 1:1 el que aseguraría que estos títulos llegarían a su destinatario, sin necesidad de estar en el almacén del editor o del librero.

Así la pandemia aceleró la transformación digital de la librería. El inicio de un nuevo paradigma de venta omnicanal en el que tanto a través de plataformas online como de puntos de venta físicos estos negocios, tan ricos para la cultura y tan necesarios en la sociedad, puedan seguir brindando sus servicios. Es aquí donde el dropshipping editorial se hizo valer ya que permitió que los libreros vendieran desde la distancia, sin necesidad de tener el libro en su almacén, pudiendo mantener un ecosistema vivo.

Impresión bajo demanda y futuro del sector

El mercado ha evolucionado hacia un paradigma en el que cada vez se vende un mayor número de títulos y en el que el best-seller tradicional ha perdido fuerza. El catálogo long tail es necesario para el librero, y es aquí donde la impresión bajo demanda en juego ya que es junto a la distribución 1:1  la que permite responder a esta exigencia al tiempo que se reducen costes.

La sinergia entre impresores y distribuidores bajo demanda, con libreros y editores, representa una nueva cadena del libro que responde a estas exigencias del mercado en el que cada vez hay que dar respuesta a distintos nichos. Una fórmula que también permite esta venta a través de canales digitales con grandes cadenas y físicos (que poco a poco vuelven a la normalidad en este 2020).

Una unión que permite, además, que el lector final tenga disponible en el menor tiempo posible el libro que desea.

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